Entelgy repasa los principales hitos que han transformado la codificación y acercado su desarrollo a más persona
Madrid, 26 de octubre de 2026.- Por codificación se entiende el proceso de transformar datos o información en un formato específico para su almacenamiento, procesamiento o transmisión. En el ámbito informático, este proceso resulta esencial para que los sistemas puedan interpretar y gestionar la información y hacer posible la comunicación entre personas y máquinas.
Su importancia es cada vez mayor en un mundo en el que la economía, los servicios y la vida cotidiana dependen de la tecnología digital. Desde las aplicaciones bancarias y las redes sociales hasta la inteligencia artificial y los sistemas de transporte, detrás de estas tecnologías hay código que permite que funcionen.
En reconocimiento a su papel en mundo digital, los Estados miembros de la UNESCO designaron el 29 de octubre como Día Mundial de la Codificación en 2024. Con motivo de esta celebración, Entelgy, The BusinessTech Consultancy analiza la evolución de la codificación, desde los primeros lenguajes y sistemas informáticos hasta la llegada de herramientas de inteligencia artificial que están democratizando la programación y haciendo que el desarrollo de software sea cada vez más accesible.
Los primeros lenguajes de codificación (1843 – 1960)
La historia de la programación comenzó en el siglo XIX, cuando Ada Lovelace diseñó uno de los primeros algoritmos destinados a ser ejecutados por una máquina. Más adelante, Alan Turing sentó las bases teóricas de la informática moderna. Durante las décadas siguientes, la aparición de los primeros lenguajes de programación y los avances en la traducción de instrucciones a código permitieron desarrollar aplicaciones científicas y comerciales con mayor facilidad.
En los años sesenta, la programación amplió sus posibilidades; comenzó a utilizarse para automatizar procesos empresariales y se incorporó progresivamente al ámbito educativo. La programación comenzó así a extenderse más allá del ámbito científico, preparando el camino para la llegada de los ordenadores personales y la expansión del software.
Ordenadores personales e internet (décadas 1970-1990)
Durante las décadas de 1960 y 1970, la evolución de los lenguajes de programación permitió escribir instrucciones más estructuradas, reutilizar código y organizar mejor los programas. Lenguajes como C contribuyeron a desarrollar software de forma más flexible y eficiente, mientras que la expansión de los ordenadores personales durante los años ochenta acercó las herramientas de programación a nuevos perfiles de usuarios. Paralelamente, el movimiento del software libre impulsó el acceso al código fuente, permitiendo estudiar, modificar y compartir programas, y favoreciendo una forma más colaborativa de desarrollar software.
La consolidación del mundo digital (décadas de 2000- 2020)
A partir de los años 2000, la expansión de Internet transformó tanto el desarrollo del software como la forma de acceder a la tecnología. La distribución digital de música y otros contenidos cambió los hábitos de consumo, mientras que la computación en la nube permitió almacenar información, utilizar aplicaciones y desarrollar servicios a través de Internet, sin depender exclusivamente de los equipos locales. Al mismo tiempo, el auge de los datos impulsó nuevas herramientas capaces de procesar grandes volúmenes de información, y la programación visual comenzó a acercar la creación de código a públicos sin experiencia técnica.
Durante la década de 2010, los dispositivos móviles, las redes sociales y los servicios digitales consolidaron la presencia del software en la vida cotidiana. Sin embargo, esta creciente dependencia tecnológica también puso de manifiesto los riesgos de un mundo interconectado. En 2010, el descubrimiento de Stuxnet evidenció que el software podía utilizarse para atacar infraestructuras industriales, mientras que la vulnerabilidad Heartbleed, detectada en 2014, expuso los riesgos de seguridad presentes en componentes esenciales de Internet.
La inteligencia artificial democratiza la programación (2020- actualidad)
En esta década, la programación ha evolucionado con el auge de la inteligencia artificial y las herramientas que facilitan la creación de software. La llegada de ChatGPT en 2022 y la popularización de los asistentes de IA han supuesto un nuevo paso hacia la democratización de la programación, al permitir que personas sin conocimientos técnicos avanzados puedan crear prototipos, automatizar tareas o desarrollar aplicaciones a partir de instrucciones en lenguaje natural. A diferencia de las herramientas tradicionales, que requieren aprender lenguajes y escribir código manualmente, estas soluciones permiten expresar una idea con palabras y obtener código que después puede probarse y mejorarse. Este cambio reduce las barreras de entrada al desarrollo tecnológico y amplía el acceso a la creación de software, aunque la revisión y validación de los resultados siguen siendo fundamentales.
“Nuestra dependencia de la tecnología digital es absoluta. Cada aplicación, cada transacción bancaria y cada infraestructura crítica depende del código. Como hemos visto en las últimas décadas, esta hiperconectividad exige una enorme responsabilidad. En Entelgy sabemos que el futuro del desarrollo de software no solo pasa por hacerlo más accesible a través de la IA, sino por garantizar que sea robusto, ético y seguro desde su concepción.», explica Jorge Herrero, Head of Technology & AI en Entelgy.
Sobre Entelgy
Entelgy,The BusinessTech Consultancy, se define como el nuevo Human driven technology, que tiene como propósito construir una realidad mejorada impulsada por la armonía entre personas y tecnología. Sus soluciones tienen como objetivo la mejora integral de la gestión del negocio basado en la Inteligencia Artificial y en la Gestión del Cambio y Adopción Digital, poniendo a las personas en el centro de todo.
Con el 100% de capital propio, la consultora tecnológica lleva más de 20 años ofreciendo soluciones a multinacionales en España, Latinoamérica y Estados Unidos. Todo ello con un equipo formado por 2.000 profesionales y con una de las tasas de fidelización más altas del sector.

